Veterinarios: piezas clave en el Sector Lácteo, por Luís Miguel Jiménez
En España hay excelentes profesionales en todas y cada una de las especializaciones dentro de la medicina bovina que nada tiene que envidiar a la existente en cualquier lugar del mundo.
Los veterinarios nos ganamos la vida con el trabajo profesional que desarrollamos diariamente en las granjas, estamos ligados al sector de tal manera que toda la presión a la que están sometidos diariamente los productores a los cuales aconsejamos nos afecta enormemente, de esto se deduce que inexorablemente estamos en el mismo barco. Dicho lisa y llanamente, dependemos también del precio de la leche que le pagan a nuestro cliente.
Creo sinceramente que el nivel técnico de la profesión veterinaria en España es excelente y de hecho hay grandes profesionales trabajando codo con codo con los productores. El único objetivo que se tiene es el de hacer cada vez más rentables las explotaciones lecheras. En muchas ocasiones se ha mirado a los veterinarios con recelo por gente dentro del sector (incluso por los propios compañeros), como si fuéramos enemigos, o intentáramos engañar a los ganaderos y precisamente es todo lo contrario, la tarea de todos y cada uno de los técnicos veterinarios que trabajamos en las explotaciones lecheras va siempre encaminada al beneficio del productor de leche y el futuro de ambos está íntimamente ligados. De hecho la profesionalización del Sector Lechero hubiera sido imposible sin la participación de los veterinarios.
En España tenemos una asociación que integra a los profesionales veterinarios que trabajan tanto en explotaciones lecheras como de carne, es la Asociación de Especialistas en Medicina Bovina de España (ANEMBE), hay cerca de mil asociados, aproximadamente la mitad trabajamos en la práctica diaria de la medicina bovina en vacas de leche en todas sus facetas o especialidades (clínica, reproducción, nutrición, calidad de leche, etc.).
El último censo de vacas y explotaciones lecheras en España se realizó en marzo de 2010, el número de vacas frisonas en estos momentos está en 858.773 y el número de explotaciones lecheras está en 24.156, esto da una media de 35,5 vacas por explotación. Esto quiere decir que a cada veterinario le corresponden 1717 vacas y 48 explotaciones, con este número de animales se puede vivir dignamente. Esta simple división no es real puesto que en una misma explotación y por tanto con las mismas vacas hay trabajando varios profesionales cada uno en su área o especialidad.
Normalmente en una explotación lechera en España trabajan varios veterinarios, el veterinario clínico (uno o varios), el especialista en reproducción, el especialista en alimentación y el especialista en control de mastitis y calidad de leche, mínimo cuatro profesionales, lógicamente hay excepciones. Creo que el camino lógico es la especialización, ningún veterinario es capaz de dominar todas y cada una de las disciplinas que influyen en la producción lechera, de ahí que la especialización sea necesaria e inevitable. Esto ocurre en muchas partes del mundo con el único objetivo de aumentar la eficiencia de las explotaciones y por tanto la rentabilidad.
La competencia va implícita en cualquier negocio, esto nos hace mejorar y ser más eficientes y el mundo de la veterinaria no es una excepción. Últimamente estamos viendo algunas “jugadas” extrañas en nuestro mundo veterinario por parte de nuestros propios compañeros. Muchos veterinarios se ponen nerviosos en estos tiempos de crisis y empiezan a actuar de modo inusual, dicho de otra manera, parece que en tiempos de crisis sale a relucir lo mejor de cada persona. Estas personas con el fin de cobrar más a sus clientes, trabajar en más explotaciones o simplemente por vanidad (el peor de los casos) se dedican a criticar a sus colegas que también trabajan en la explotación con el único fin de trabajar más y más. Es bueno y lícito intentar superarse siempre y dar cada vez más y mejores servicios pero sin hacer de menos a otro compañero.
La competencia en sí es buena, pero siempre actuando de manera honesta, de este modo dignificaremos más nuestra profesión. Este tipo de actuaciones por suerte son hechos aislados pero por desgracia parece ser que tenderá a repetirse cada vez con más frecuencia si la crisis se agudiza.
Creo sinceramente que este tipo de hechos deben desaparecer y que la imagen del veterinario debe mejorar no solo en el sector lácteo sino en toda la sociedad ya que en resumidas cuentas es una pieza imprescindible dentro del engranaje de la producción lechera y debe ser considerado como tal. Los primeros implicados en que esta imagen mejore somos nosotros mismos intentando que actuaciones de este tipo no se repitan.
Por otro lado, los productores nos deben ver como aliados en quien confiar, el único interés que tenemos es que los productores prosperen cada vez más, que sus explotaciones sean cada vez más rentables, de esta manera nosotros también prosperaremos. Nosotros necesitamos a los productores pero ellos también nos necesitan a nosotros.


El precio medio calculado para las entregas de leche en noviembre de 2011 es de 35,59 € por 100 kg de leche estándar. Esto supone un incremento del 6,1% em comparación con el de noviembre de 2010 (+2,03 €).
Los precios en noviembre fueron similares a los de octubre de ese mismo año.
La producción de leche en los 23 principales estados durante el mes de noviembre llegó a 6,67 millones de Tn, un 2,2% más que en noviembre de 2010. 
